
EN ESE MAR INMENSO No sabe el amor de condiciones. Que emerge con alocado ímpetu. De vaguedades, no sabe el corazón. Que sabe de pasión y de verdades. Y en manantial, sin control inmerso, va empapando cada fibra, cada cuerpo. Qué sabe el corazón de trajes nuevos, si bebe con pasión de antiguos gestos. Y va pintando en ancestrales lienzos, cada guiño, cada intención y cada gesto. Ardiendo cuál fogata con denuedo, sabe más de calor y de deshielo. Como sin fin, en tobogán se entrega, a un deslizar errático y sin freno. Nadando en aguas cálidas sí flota. Y sabe de quimeras y de sueños. Sabe bien el amor, que no es madera. Que está hecho de una ilusión ignota. Amor, que va ganando la partida, que juega con denuedo contra el tiempo. Y al son de melodías y amados ecos, va forjando sus versos día a día. Un corazón, que en armonía latiendo, abrazado al amor, quiere ser dueño. Algunos ya se van, otros se fueron, y la indeleble huella queda impresa. Otro...