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  DONDE MORAN LOS GENIOS El genio nunca descansa. Jamás deja de pensar. Se lo prohíbe su karma. Que su carcelero es. No se detiene ante nada. Ni al derecho ni al revés. Hay sabios que de sencillos. Ni se nota que lo son. Son como una bella flor. Que se ofrece sin pedírselo. Su aroma sabe a razón. Su belleza, siempre humilde. ¿En dónde habita el saber? Para que quepa su mente. Es un reducto sin fin. Donde el saber se contiene. Para despertar después. Envuelto en bellos saberes. Pero hay amores tan sabios. Que el corazón en simbiosis. Con la mente se hace fuerte. Así el amor se envuelve. En sabiduría que siente. Como el perfume y el aire. Son las mentes como dioses. Cuando es sabia su simiente. Y van sembrando placeres. Que en los cerebros florecen. Pues es su raíz el saber. Son sus ramas cuales fuentes. La sabiduría emana. De lo profundo, donde se halla. El manantial que nos baña. Como el mejor alimento. En toda época y momento. Siempre vive en el recuerdo. En esos sabios amores, Na...
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  CORAZONES QUE GRITAN Ama el verso a quien medita. Desde el fondo donde habitan. Seres que arañan y gimen. Canta el verbo y sus satélites. Y al llegar al corazón. Son los latidos más fáciles. Cuando el suspiro es de amor. La mente siempre se acerca. A la verdad trashumante. Y a la razón, que es la ciencia. Donde se fragua, quien piensa. Es aquella mente amante. Que no conoce fronteras. Vive el corazón gritando. Sí es el odio quien le acecha. O aquellas malditas cuentas. Qué pendientes se quedaron. Son gritos que se forjaron. En el crisol de las fieras. Amando pasan los días. Como aves mensajeras. En sus alas, llevan soles. Para alumbrar a quien piensa. Cuando el dolor se prodiga. Los corazones se enfrían. Salva el verso al griterío. Y se calman quienes sienten. En el alma, los quejidos. De aquellos seres que flotan. Por encima de los gritos. Amores supervivientes. Corazones que no escuchan. Solo oyen y se ocultan. Tras promesas que se pierden. Entre gritos y no sienten. Entre atro...
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  SUEÑAME… Llévame,  hasta tu alma, amada mía. Que en los brazos de tus anhelos, me repliegue. Y los sentidos que me atormentan, se consuelen. Que mi amor en tu regazo, dormiría. Sin las barreras, que en tu cuerpo me detienen. Háblame,  Desde el abismo que te atrapa. Prisionera de otras fuerzas que te hieren. Suéñame, Desde el infierno que te abrasa. Consumiendo tu preciado cuerpo. Sobre ardientes ascuas. Ámame, desde el olvido en que sucumbes. Para salvarme de la nada. Abre tu corazón para que entre. que tus latidos me acaricien. Que el rítmico temblor de mi agonía. con tus pulsiones se mitigue. Llévame,  hasta el rincón donde te ocultas. Para contigo acomodarme. Y que los manantiales que te bañan, con los míos se bañen. Suéñame, para que yo te sueñe. Y juntos nuestros sueños se recreen. Que en un solo sueño imaginemos. Otro Universo de placeres. Ábreme, todas las puertas de tu cuerpo. Que sus cerrojos caigan. Que de par en par se abran, con la premura que el amor r...
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  SIEMPRE PRESENTE… La vida, siempre presente. Con sus variopintas formas. La que rodea al individuo. O siente en sus carnes propias, La vida siempre latente. Transformándose en otras. No descansa, cual vestigio. De otra vida que te aguarda. Siempre presente un amor. Que a través del tiempo viene. Como, a veces, esos genes. Que sin verlos aparecen. Cual intermitente dolor. Que de la nada aparece. Como un suspiro de amor. Que se muestra de repente. Siempre presente estarán. Sí, sus huellas son perennes. Cuáles hojas que no caen. Aunque el tiempo las derrote. Hay vidas que dejan, sabias. Palabras que siempre están. En otras vidas patentes. Como la esencia, la savia. De aquellas vidas que sanan. Hay pasados que no mueren. Y que al acecho nos miran. Pues saben que volverán. Cuando menos te lo esperes. Tus descendientes verán. Cómo el pasado desciende. Sobre los seres vivientes. El pasado siempre vuelve. Siempre presentes están. Los verdaderos amores. Siempre vuelven, como soles. Que ca...
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  CON LA MEMORIA A CUESTAS En el baúl de la memoria. Se acumulan los recuerdos. Soportando con su peso. Caminar sobre la vida. Hay recuerdos que te alivian. Otros son como una noria. Que repiquetean por dentro. Entre latido y latido, va. La memoria despertando. Lleva una carga de sueños. Los que no se realizaron. Y aquellos que se cumplieron. Pero se fueron borrando. Así la vida te lleva. Y esa pesada carga. Que sobre el tiempo levita. Va haciendo el paso más lento. La zancada más chiquita. Así la vida se carga. Con ese tremendo peso. Es el peso de que exista. Atraviesan esos sueños. Que entre latidos respiran. Las diversas pesadillas. Que irrumpen como sabuesos. Para vigilar la vida. Entre sábanas de acero. Y almohadas de finas fibras. El amor respira solo. Avisando en cada soplo. Del peligro que se acerca. Pues la memoria traiciona. Cuando menos te lo esperas. Y los recuerdos te cercan. Y así, el amor no prospera. Amores en aquel cofre. Guardados como reliquias. Que algunas veces...
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  FUERZAS MISTERIOSAS Abre las fauces la Tierra. Para mostrar su poder. Sus abisales entrañas. Tiembla, para dar a conocer. De su extraordinaria fuerza. Vapulear no se deja. Por el ser que la degrada. En el fondo donde andan. Criaturas misteriosas. Se dilucidan las notas. De una melodía que brota. De las simas más inhóspitas. Que como lanzas se clavan. En el cuerpo y en el alma. Rodeadas de misterios. Hay fuerzas que se desbocan. Como alocados corceles. Que de terror enloquecen. Ante esa misteriosa fuerza. Que de otro ser se desprende. Como esquirlas de otros tiempos. Fuerzas misteriosas son. Las que arrebatan la calma. Como un potente ciclón. Que te arrastra, que te arrastra. Esas fuerzas son la vidas. Que te llevan, como a arrastras. A un siniestro callejón. Son las fuerzas misteriosas. De un amor que te rodea. Con sus brazos enigmáticos. Que te trae y que te lleva. Por misteriosos atajos. A un lugar casi imposible. Donde todo se descubre. Es el amor imposible. El que te abduce y...
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  SIN SABER QUÉ PASABA… Vuelve de nuevo el sueño. Otra vez se repite. Nació del sentimiento. En la oscura caverna. Donde se esconde el miedo.   En el borde del tiempo. Donde juegan sin pausa. Dolor y sentimiento. La luz entró de golpe. A raudales llegó. De colores vistió. La diminuta estancia. Como si el mismo Sol. Decidiera ocuparla. Devorando las sombras. Desveló la presencia. Una efigie marmórea, que se hallaba sentada. En su hierático rostro. Una burla asomaba. Y de sus pétreos ojos. Fuego rojo emanaba. La siniestra carátula. De jirones labrada. La verdadera imagen. Del horror y la rabia. En aquel aquelarre. Donde las brujas bailan. Tenebrosas las sombras. De la mano acompañan. Letanías diabólicas. Dan sentido a su danza. Y una coral de cuervos, Vigilan en las ramas. De nuevo aquella sima. En el sueño le llama. Que abducirle quisiera. Llevarle a sus entrañas. Y devorarle en ellas. Arrebatárle el alma. Engullir la conciencia. Y la mente abrasarla. Con el sudor perlando...