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  LA VIDA EN VERSO… Cantando va la vida. Sus versos subyugantes. La vida y sus amantes. El deseo. El amor. Y en ese resplandor. Que ciega y que suplica. Se van quedando chicas. Las penas y el dolor. Trompetas y tambores. Suenan en lontananza. Y se acercan sin pausa. No son fútiles sones. Son los gritos que claman. Los versos de la vida. Que ya en plena partida. No avanzan los peones. Clamores son los versos. Los versos de la vida. Que reclaman la dicha. De la paz, que es escasa. Y en su clamor, son citas. De los ancianos versos. Que en ese día inmersos. A gritos nos avisan. De lo que ya se acaba. Solitarios y humildes. Los versos de la vida. Declamados son guías. Voces son del pasado. Son de aquellos legados. La expresión más genuina. De un tiempo que revive. Esos viejos temores. Esos versos que gimen. La vida en verso es. Misteriosa y con rima. En cada nota aspira. De la vida su aroma. Es la esencia que inspira. Para amar con locura. Amando la hermosura. Que entre truenos alberga....
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  ÁMAME, VIDA… Saltando muros y vallas. Con patente desnudez. Va camino de su ser. La errática criatura. De cada golpe se salva. Cuando prima la honradez. Y se encuentra la cordura. Cuando la vida te ama. Y la belleza te observa. Cuando el viento torna en brisa. Y se rinde la tristeza. El ser, sin miedo, camina. Por esas hermosas sendas. Que en cada momento haya. No cruza el tiempo. Es el tiempo el que. Te atraviesa y cruza. El tiempo, que es vida. Va ganando la partida. En la lucha que te espera. En el lugar y el momento. Sangra sin parar la herida. Que te infringe cada día. Cada paso, cada huella. Del tiempo que te fustiga. Y cosiendo, al mismo tiempo. Se restaña; sí se cuida. Y la nobleza te lleva. Ámame, vida… Que el tiempo apremia. Y se van quedando solas. La amargura y la tristeza. Si me amas, es la belleza. La que hace vibrar mi vida. Y de esa forma me premias. Para que el amor me asista. Ámame, que yo te amo. Con mi inusitada fuerza. Dame tu amor, vida bella. Sé mi guía, sé...
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  MIL DRAGONES… Aquellas lenguas de fuego, como el infierno de Dante. En su camino, las brasas. Devoran montes y valles. Mil dragones sobrevuelan. Y en sus gargantas de fragua. Los tizones se preparan, para la gran llamarada. Escupen llamas de muerte. Y de sus trágicas fauces, Volcanes de voz siniestra, braman segando los árboles. La vida pide socorro. Asombrados.  Y en su asombro, el miedo se muda en pánico. El pánico muta a terror. De dolor y angustia hartos . Cuando el viento abrasador, arrasando, se abre paso. Tierra sembrada de sangre, De sudor, pieles y años. Donde crecen las semillas. En los campos roturados. Por fuertes manos sembrados. Huertas, trigales, terrados. Bosques de vida animal. Praderas, montes y prados. Hogares de sueños rotos. A golpe de heridas, hechos. Levantados con orgullo. Con nobleza y sentimiento. El dolor lacera el pecho. Llenos los ojos de lágrimas. Y el cerebro se vacía. Paralizado de miedo. Y aquella lengua de muerte. Sin compasión va robando, l...
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  MÁGICAS SENDAS… Se fue yendo despacito. Sin mirar atrás se fue. Dejó su huella al pasar. Caminando sin parar. Y para sí mismo hablaba. Murmurando en cada paso. Sigue dejando ese rastro. Que sea para los demás. Sigue amando, sigue ahíto. De pensamientos. Se fue. En la magia de la vida. Que te atrae y te rechaza. Sigue el misterio, que alza. Hacia la luz las andanzas. Que en la vida se suceden. Habla el tiempo, pura magia. Que te abduce y te entretiene. Con la fuerza de un titán. Que te lleva más allá. Donde el mundo se detiene. Mágicas sendas se encuentran. Entre cada singladura. Que despeja la criatura. Con sentir y con saber. Sabe del amor beber. Quien se apega a la hermosura. De la vida, que es locura. Pero, también la armadura. Que protege a quienes aman. La verdad y su cordura. El misterio siempre encuentra. A los viajeros perdidos. Que, cruzando los caminos. Van soslayando el destino. Que se borra en cada paso. Es la vida lo que cuenta. Cuando la senda se emprende. Y en cada...
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  CUANDO EL VERSO HABLA… Habla el verso cuando callan. Los gritos del vocerío. Habla el verso, pero pausa. Sus palabras, ante el ruido. Que ensordece y amilana. Hablando el verso, se callan. Poderosos y esclavistas. Son sus letras cuales brisas. Que alertan de un nuevo viento. Que puede arrasar la vida. El verso habla entre palabras. Y entre sus letras se oyen. Las voces de los poetas. Que hablan de amor y de guerra. De alegrías y de penas. También de odios y farsas. De pasiones y de sabios. Que dejaron sus palabras. Grabadas a fuego en piedra. Habla el verso y nunca calla. Y ya salen de los labios. Las palabras que consuelan. Canta también el poema. Cuando los versos reflejan. La emoción que les alienta. Cantan sin parar y quieren. Llegar al lugar más hondo. Donde la herida es más cruenta. Allá, donde el amor nace. Donde las almas son bellas. Canta amando y hace sentir. En el corazón, sus letras. Para soñar y vivir. SOY LO QUE ESCRIBO Y LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME Ángel L. Pérez ®...
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  SEMBRANDO DUDAS… Es la duda la que impone. Buscar en la mente el norte. Dudando, sigue buscando. Para encontrar la certeza. Es la duda la firmeza. De la curiosa cabeza. Que, buscando sin parar. Va encontrando la verdad. Que a la incertidumbre salva. Es la duda una liana. Para salvar la distancia. Y encontrar el más allá. Por el camino se encuentran. Los escollos, que deslumbran. Al distraído viajero. Caminando entre las dudas. Va dando pasos certeros. Cuando piensa en cada huella. Que va dejando a su paso. Sí, el corazón es auténtico. Y la nobleza le obliga. No se rinde ante la duda. El caminante sincero. Que en su cacumen, medita. Es la duda lo importante. Ante la duda, se piensa. Y al pensar, tal vez despeja. Las dudas que le atormentan. No rendirse ante la duda. Es la oferta más sincera. Somos de la duda esclavos. Pues, por mucho que se sepa. Más por aprender nos queda. Caminante, duda siempre. Dudando, crece la mente. Y está más cerca la meta. En el amor verdadero. No existe ...
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  ¡ÁBRETE, VIDA! Al abrir los visillos. Que tapan la conciencia. Descubrí una rendija. Para mirar la ausencia. Y al sentir el vacío. Que me llama y me observa. Una luz ambarina. Inundó mi existencia. Saltaron los pestillos. El corazón abierto. Sin piedad, en canal. Se ofreció sin pudor. Se ha quedado sin sol. El corazón maltrecho. En sí mismo, sin paz. Como un hogar sin techo. Y al mirar hacia atrás. Ha encontrado consuelo. Se ha abierto la ternura. La caricia escondida. En la mano cautiva. Que en lo gris se escondió. Envuelta en la locura. De un velo que tapó. Su especial hermosura. Añicos se quedó. El amor que dormía. Que se abran las compuertas. Que retienen las almas. Y que, al fin, sean nuestras. Realidad, sea la calma. La noche sea mañana. Lo negro resplandor. Naciendo todo amor. Que se aferre sin pausa. A la vida, que se abra. Ya se abrieron los cauces. De los ríos de la vida. En sus aguas navegan. Los amores de luces. Que alumbran la corriente. Ya nadan sonrientes. Los vers...