CON LA MOCHILA LLENA… Pasa el tiempo entre momentos. Momentos que van dejando. De sus pasos, muecas viejas. Cuales jalones perdidos. En la memoria, que es terca. Dejan su impronta en el tiempo. En su transcurrir incierto. Ya los hechos se aprovechan. Se van llenando de sueños. De anhelos y de proyectos. Y cada vez más pesada. La vida nos va dejando. Es como un cajón de sastre. Lleno de hermosos recuerdos. O de errores y desastres. O de esos amores viejos. La mochila medio llena. Se va llenando y llenando. Cada paso va sumando. Cada instante, cada gesto. Como cada impulso da. Sentimientos encontrados. Y un sinfín de notas huecas. Que la vida va llenando. Como bellas melodías. Pasan deprisa sonando. Entre estridentes sonidos. Que se atropellan sin prisa. Aunque, a veces, ese amor. Que aparece, cual la brisa. De ese viento huracanado. Que es la vida y sus quejidos. Se va llenando la alforja. Casi llena la mochila. De amores y desamores. Y de las vidas perdidas. En la hojarasca...