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  CON EL CORAZÓN DESNUDO Se desnuda el corazón. Cuando el ropaje le sobra. Así es más liviano el viaje. Y el latido es más intenso. No se rinde ni se afloja. Cuando el amor es más denso. Como el vuelo de un gorrión. Así vuela el corazón. Cuando desnudo se halla. Liberado de la saya. Que le encubre y le secuestra. Quiere volar sin jubón. Que solo es la apariencia. Cuando el río de la vida. Se desplaza con premura. No se salva la criatura. Del envite de las olas. Que le vapulea y fustiga. El corazón se desborda. Ya no sangra el corazón. Cuando desnudo se ofrece. Enseñando lo que tiene. Sin vergüenza y sin rubor. Es la ofrenda del amor. Dando todo lo que tiene. Se abre paso en la maleza. El corazón solitario. No conoce ni el agravio. El deshonor, la tristeza. Vence desnudo a la fuerza. Que quiere frenar su ímpetu. Pero en intento se queda. El amor abre la puerta. Para que entre el corazón. Desnudo y sin asperezas. Y abrazarlo con la fuerza. Que habita en su interior. Lo da todo, hasta...
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  AURORA Llegó con la aurora. Cubierto de escarcha. Con una mirada, que te helaba el alma. Los labios perdidos, en la ajada cara. Un rostro de mármol. Una imagen pétrea. La luz se transforma. Como una pavesa. Haciendo piruetas, con el viento juega. Del gris muta al negro. Y el negro te abduce. Negra sima eterna. Ladrona de esencias. El bosque se preña, de voces nocturnas. Que como una brisa, te roza y te alerta. Sinfonía de sombras. Ramas que se quiebran. Y atento el felino, aguarda a la presa. Como el poderoso, engañarte espera. Gira el torbellino. Y gira frenética, la aciaga rutina. Tormenta perfecta. Creada a medida. Secuestrando ideas. Vacíos pensamientos. Como una quimera. Perdida en las nubes, de la inconsistencia. Llegó con la aurora. Con sus ropas negras. La mirada fría. Corazón de piedra, Ningún sentimiento, que aflore a sus ojos. Ni una sola mueca. Ni un solo vestigio, que respeto ofrezca. Veloz cruza el rayo, la blanda materia. Como una guadaña, que amputa la hierba. Com...
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  TIEMPO TENAZ… Habla el tiempo con voz queda. O a gritos llama al peligro. Más se mueve con sigilo. Con tenacidad observa. No se rinde y no hay tregua. De su paso, nadie se libra. Todo se oxida a su paso. O embellece los recuerdos. Siempre te adelanta el tiempo. Te sobrepasa y espera… Mientras el ser desespera. Cuando el pasado es más largo. Que el futuro que le queda. Siempre paciente y sin reglas. El tiempo nunca se rinde. En cualquier rincón acecha. El tiempo siempre presente. Qué medimos, pretendiendo. Así poder controlarle. Pero el tiempo no se rinde. A nuestro control, no accede. A nosotros no se pliega. Hay que darle tiempo al tiempo. No hay otra que obedecerle. No siempre va el corazón. Al ritmo que marca el tiempo. Ni el amor está sujeto. A su impenitente paso. El amor es el rebelde. Que se escape de sus redes. Es autónomo y no atiende. Ni a su paso, ni a su olor. Tiempo que infringes castigo. O sin saberlo te premia. Tiempo cruel y traicionero. Que te fustiga y apremia. ...
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  CORAZÓN VIBRANTE… Cuando el sueño se aproxima. Lentamente entre las sábanas. Profundamente se adhieren. A los cuerpos, que le esperan. Son sus brazos como esponjas. Que absorben aliento. Y roban. Del interior, sus esencias. El corazón se acomoda. Al ritmo que manda el sueño. Son tranquilos sus latidos. O vibrantes, como cuerdas. De una guitarra sin sombra. Emite el sueño sonidos. Que son melodías sin letra. Vibra, corazón viajero. Que angosto es el sendero. Y las piedras del camino. Son las pruebas de la vida. Camina, pero sin prisa. Pon tu corazón al ritmo. Del amor, que da y respira. Vida que llama a otra vida. Para que vaya a buscarla. Y que se encuentren las dos. Donde los sueños se fraguan. Que el vibrante corazón. Vibre en la misma templanza. Amen, sin duelo y sin pausa. Corazón vibrante, que sueña. Con nuevos amores. Y quiere. Sentir el deseo, que se fue perdiendo. Cómo se fue el latido intenso. Si el amor con el sueño viene. En esa profunda caverna. Del vacío profundo del...
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  ¿DIFERENTES?… A la sombra de un árbol, sentado estaba, Y cavilando me daba cuenta. que el árbol no era un tronco, sin vida propia. Que  generosamente, su sombra daba. Y nosotros ajenos a su existencia. Su sombra disfrutamos, con complacencia. Y la savia que en sus venas, le recorría. Daba vida a otras vidas, junto a la mía. Caminaba tranquilo, por un sendero. Y cada paso que daba, la tierra hollaba. Y meditando caí en la cuenta. Que miles de criaturas se afanarían, en buscar un refugio, donde esconderse. Pues, el estruendo de mis pisadas, era tan grande. Que cañonazos eran para esos seres. Ellos en cambio, azarosos vivían bajo la tierra, Sin que el humano apenas, se diera cuenta. A su vida entregados, locos de angustia. sintiendo que mis pasos, les destruían. Con los seres más grandes, pasa lo mismo. Que siendo diferentes, en sus costumbres. La sangre que circula, por sus entrañas. Del mismo color es, que la del resto. Y no lo dudes. Dan vida a otras vidas, junto a la nuestr...
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  ÁBREME LOS OJOS… Cuando el viento suena. Llevando en sus letras. Melodías de nácar. Los ojos suspiran de ver. Como los tiernos sonidos, abrazan. Que emiten tus ojos. Ábreme los ojos. Que me hablen. Tal si fueran bocas, abiertas. Aspirando amores y alientos. De otros ojos, amigos. Y en esos suspiros. Abrirme los ojos sin pena. Corazones al vuelo. De anhelos recubiertos. Brisas de amor, que peinan. Las miradas perdidas. Ábreme los ojos, vida. Con tus ojos de magia. Y llévame a esos cerros. Donde el amor cabalga. Tiéndeme tus manos. De pura vida, hechas. Y ámame con la fuerza. De un poder inhumano. Cuando el amor se acerca. Con pasos que se estrechan. Se abren las miradas. A misterios, que enseñan. Cuando son descubiertos. Cuando se abren los ojos. Sin pudor, sin enojos. Y el mundo se enamora. De esos sonidos locos. Que hablan de las hadas. Que bailan en tu honor. Aplaudiendo al amor. Ábreme los ojos, amor mío. Para mirar los tuyos. Y penetrar en tí. Como un hábil áspid. De mis ojos...
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  SONRISAS QUE CURAN Las sonrisas pueden ser. Espejos donde mirarse. O el evidente reflejo. De un amor que late dentro. donde los placeres nacen. O son versos de un poema. De un poema no acabado. Un jardín donde se miran. Ardientes enamorados. Tal vez, un amor que suena. A lo lejos, sin llamarlo. Hay sonrisas que descubren. Los más bellos pensamientos. Otras ocultan el miedo. Que en el interior transcurre. En lo más hondo del pecho. Sonrisas hay que son bellas. Otras son como una celda. Con rejas y carcelero. Como una sonrisa son. Los amores más auténticos. Sí es de las profundidades. De dónde nace lo bello. Sonrisas como luceros. Que alumbran todo sendero. Son como rayos de sol. Calentando almas y cuerpos. Hay sonrisas que enamoran. Sacudiendo las entrañas. Que sin querer te estremecen. Y a un lugar mejor te llevan. Y las hay, tan poderosas. Que te transforman y sanan. Como bálsamos, las hay. Que hasta curan las heridas. SOY LO QUE ESCRIBO Y LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME Ángel L. Pé...