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  LA VIDA SIGUE… No se detiene la vida. Aunque el camino se agote. Siempre sigue, no es cautiva. Ni rehén de quienes pasan. Son avatares las vidas. Que no domeñan sus brotes. Que sigue libre, sin pausa. La vida es como la aurora. Que siempre sale, y siempre. Vuelve El alba, a su hora. La vida nunca se pierde. La que cruza paralela. Aquella que hace sombra. A la vida que se atreve. Esa vida, vida ignota. La existencia sigue a flote. Mientras gime el corazón. Y se agosta la razón. Con los golpes que la infringen. Paso a paso, siempre sigue. Aunque la senda se agote. Y sean más graves los brotes. Y más férreos los barrotes. Se queda corto el camino. Cuando el pensamiento huye. La vida, que siempre fluye. Como un río a su destino. Que es eterno, no hay final. La vida es un arenal. Perdido en el infinito. Nunca el camino es finito. El corazón se abre paso. Entre las recias vivencias. Que le flagelan y acosan. Pero es como el roble, recio. Soportando hasta el desprecio. Que se inocula de...
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  HIELO Y FUEGO Nació de la fría sombra. En un halo helado envuelto. De hielo su corazón. Y el alma de duro invierno. Los labios eran escarcha. Níveas eran las pestañas, en unos ojos de acero. Cascada el hirsuto pelo, congelada en su trayecto. El rostro blanco granito. Gélido el gesto denota, inquebrantable desprecio. El cuerpo como salido, de las entrañas del hielo. Las piernas dos iceberg. Y la voz, ronca y profunda. Salida de los avernos. Cabalga el hombre, cabalga. De brumas grises envuelto. Sorteando las barreras. De realidades impuesto. La pesada carga lleva, la montura que le sufre. Aligera su equipaje, sacudiéndose la culpa. Cargando al otro su lastre. Gélido mar que me arrastra. Viento helado que me frena. ¡Qué frías son las cadenas! ¡Qué presos los pies aprietan! De hielo son los caminos. Paralizados de miedo, caminan sobre el sendero. Y las luces mortecinas, que van alumbrando el paso. Alas son de helada piedra. Que detienen cada vuelo. Congeladas las ideas. Apelan al se...
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  EL CAOS PERFECTO… Sumergido en la vorágine. De la giratoria vida. A codazos se defiende. Del huracán que le guía. Así el ser, de esa guisa. No camina, se entretiene. En ese caos perfecto… El ojo apenas ve. Que está todo en orden. Solo ve confusión, en ese. Maremágnum que todo lo revuelve. Un orden, en el desorden. En el caos hierven los vientos. Y se queman las palabras. Se acumulan los recuerdos. En el fondo, donde hablan. Los labios de los sonetos. Un revoltijo de versos. Hay caos en el corazón. Cuando la vida se envuelve. En un manto de tristeza. Caos, en la mente que sueña. En venideras bellezas. Y caos en cada ocasión. Cuando el caos se revuelve. Contra su propio semblante. No hay fuerza que lo devuelve. A su origen, a su mente. Y es su cuna, como un río. De un ser, que allí se detiene. Caos en los pensamientos. Y en las palabras que ruedan. Girando como luciérnagas. Para caer en las brasas, Hay caos en los amores. En las almas, en los soles. Y en los viejos laberintos. En e...
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  SOLO UNA PALABRA… Tan solo una palabra. Basta para sanar. Si contiene las letras. De amor y de amistad. Una palabra, solo. Sería suficiente. Para sentir, latente. El respeto que encierran. Tal bálsamo, tal ósculo. Solo una palabra, sería… La esencia de la vida. En un parpadeo escondida. Y el constante aleteo. De una palabra mágica. Que escaparse quisiera. Tan solo una palabra. Envuelto en esa magia. Provocaría el deseo. De sentir la esperanza. La eterna melodía. De la vida que pasa. Tan llena está de letras. Más solo una palabra. Dirá la verdadera. Esencia que la empapa. Una palabra, una. Colmará la existencia. Un perfume, un aroma. Porque habla, la vida. Una palabra, suma. Tan solo una palabra. Abrazaría a aquel ser. Que gime entre las garras. De un dolor asesino. Cambiaría el destino. Y llegaría a ser. Alimento del alma. Tan solo una palabra. Las cinchas rompería. Con su fuerza titánica. Una sola palabra, de amor. Al mundo salvaría. Pausada, sin matices. Cosería las heridas. Y ...
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  ABRE PUERTAS Y VENTANAS… Las puertas del corazón. Y las ventanas del alma. Abre puertas en la mente. Ventanas a la razón. Para que así, a la sazón. Sea la belleza evidente. Abre los brazos la vida. Para cogerte en su seno. Dándote la bienvenida. Con las lágrimas de gozo. Que despiertan la alegría. Y así, se cumple lo hermoso. Entre la vida y el sueño. Se abren cancelas de amor. Son los abrazos los dueños. Que unen vidas y anhelos. Sembrando bellos regueros. Que alcancen al corazón. Y en la apacible ocasión. Cuando se abran los brazos. La magia emerge de nuevo. Despejando los misterios. Que la vida nos depara. Presente en cada regazo. Que se abra todo resquicio. Se levanten las barreras. Que impiden ver más allá. Donde la vida se encuentra. Y dónde en cada intersticio. Nacen bellas vidas nuevas. Corazón, que con su fuerza. Abre ventanas y puertas. Para que entren quienes aman. A la vida y sus riquezas. Y en el fondo de la senda. Vive el amor, que es belleza. Se quedaron entreabier...
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  ROMPIENDO MOLDES… Entre la luz y la sombra. La penumbra se hace dueña. Y con sus negruzcos brazos. Va abrazando a quienes sueñan. Se rebelan quienes piensan. a pesar de la negrura, que hace. Esclavo, a quien se arredra. Y se deja atar con lazos. De esclavitud y pereza. Moldeados a su antojo. Con el miedo que se inyecta. En mente y en corazón. Va el déspota con paciencia. Inoculando sus reglas. Sabe, cubriendo los ojos. Que anulando la razón. Va dominando sin pausa. Del esclavo, su conciencia. Va rompiendo los atajos. Para encontrar el sendero. Quien cree en la inteligencia. En el pensar, está el brazo. Que con su fuerza hace mella. Mostrándose con firmeza. A quienes vienen detrás. A fuer de ser más sincero. Va caminando sin miedo. Absorto, va el caminante. Ajeno a lo que acontece. Se refleja en su semblante. El huidizo pensamiento. Casi sin rumbo va ausente. Y ve la luz, de repente. En el fondo, sin aliento. Y aflorando el sentimiento. Ve, sin dudar, lo que crece. Rompiendo molde...
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  ENCRUCIJADAS... En el umbral del verso, se acomoda la idea. Pide permiso al tiempo, para pasar la puerta. Y el tiempo le concede, una pequeña tregua. El verso se rebela, colérico y audaz. Y suplica tenaz, un poco más de tiempo. Mientras el pensamiento, plácidamente medra. Dándole tiempo al tiempo, para que el verso crezca. Y la idea retraída, apoyada en el verso. Hace elucubraciones: cómo, romper el cerco. Y así los pensamientos, que vagan a su antojo. Se bañan y recrean. Y el sutil intelecto, cavilando se queda. Cerrando así los ojos. El verso se hace enorme, cuando prima la esencia. Y en las profundidades, de la propia existencia. Se dirime la pugna, entre las dos fronteras. La que arrastra la vida, y  la que se rebela. Y en esa tesitura, los poderes se retan. ¿Vencerá la apatía? ¿Tal vez la inteligencia? En esa encrucijada, se encontraba el poema. Que dentro del conflicto, soportaba el dilema. Con los versos flotando, junto con las estrellas. Al ritmo de las notas, de una...