UNA NOCHE… Caminaba en silencio. Bañado por la luna. En su color cetrino, se reflejaba el miedo. Y en su cansino andar. lo que llevaba dentro. La humedad empapaba, sus hirsutos cabellos. Y jirones de niebla, rodeaban su cuerpo. Una lejana música, templaba su jadeo. La noche era cerrada. su corazón abierto. Abierto a cuchilladas. de dolor y de miedo. Transida su presencia. su caminar incierto. Las notas penetraban. Como agujas de hielo. Y un dolor lacerante, palpitaba en su pecho. La sonata macabra, de un tétrico concierto. En el denso silencio. Una noche de ébano. Pensamientos que danzan, como alientos sin pecho. En los huesos el frío. Traspasando su centro. Una luz se adivina. Como un bello recuerdo. Se aproxima y se aleja. Aparece y se esfuma, como un soplo de viento. El impacto derriba, su ya maltrecho cuerpo. Un estertor se escapa. Grito ahogado que muere, antes de ser sonido. En la granada abierta, del rojo contenido. La razón se ha quedado, dormida en el recuerdo. La verdad...