AQUELLA TARDE… Aquella tarde. Cuando llovía. Sintió la ausencia. Y un gran vacío, Temió caerse. Un gusto a vértigo, perló su frente. Y de su boca, salió un quejido. La voz pastosa, agrió su aliento. Y un frío intenso, Sobrecogido. Dejó su rostro, casi sin brillo. Dame un suspiro. Que mis sentidos, tu aliento anhelan. Dámelo ahora, que no respiro. Que de tu boca, mi boca aspire. Que no me ahogue. Que mi alimento, son tus latidos. Que ya mi sangre, se queda fría. Los pulsos tiemblan. La voz se quiebra. Mi cuerpo cede, casi sin fuerza. La idea se pierde. Y el pensamiento, preso se queda. Preso en la nada. En un vacío, que absorbe el sueño. Sin un deseo. Sin un recuerdo, Sin un alivio, a su sufrimiento. Aquella tarde. Cuando llovía. Volvió a la vida. Sin un quejido. Sin un lamento. Cuando el suspiro, penetró dentro. Llenó su sangre. Colmó su anhelo, de ser su brisa. De ser su sueño. De ser latido, en su propio pecho. Mirar sus ojos. Los dos luceros. Los dos diamantes, de tercio...