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  CORAZÓN VIBRANTE… Cuando el sueño se aproxima. Lentamente entre las sábanas. Profundamente se adhieren. A los cuerpos, que le esperan. Son sus brazos como esponjas. Que absorben aliento. Y roban. Del interior, sus esencias. El corazón se acomoda. Al ritmo que manda el sueño. Son tranquilos sus latidos. O vibrantes, como cuerdas. De una guitarra sin sombra. Emite el sueño sonidos. Que son melodías sin letra. Vibra, corazón viajero. Que angosto es el sendero. Y las piedras del camino. Son las pruebas de la vida. Camina, pero sin prisa. Pon tu corazón al ritmo. Del amor, que da y respira. Vida que llama a otra vida. Para que vaya a buscarla. Y que se encuentren las dos. Donde los sueños se fraguan. Que el vibrante corazón. Vibre en la misma templanza. Amen, sin duelo y sin pausa. Corazón vibrante, que sueña. Con nuevos amores. Y quiere. Sentir el deseo, que se fue perdiendo. Cómo se fue el latido intenso. Si el amor con el sueño viene. En esa profunda caverna. Del vacío profundo del...
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  ¿DIFERENTES?… A la sombra de un árbol, sentado estaba, Y cavilando me daba cuenta. que el árbol no era un tronco, sin vida propia. Que  generosamente, su sombra daba. Y nosotros ajenos a su existencia. Su sombra disfrutamos, con complacencia. Y la savia que en sus venas, le recorría. Daba vida a otras vidas, junto a la mía. Caminaba tranquilo, por un sendero. Y cada paso que daba, la tierra hollaba. Y meditando caí en la cuenta. Que miles de criaturas se afanarían, en buscar un refugio, donde esconderse. Pues, el estruendo de mis pisadas, era tan grande. Que cañonazos eran para esos seres. Ellos en cambio, azarosos vivían bajo la tierra, Sin que el humano apenas, se diera cuenta. A su vida entregados, locos de angustia. sintiendo que mis pasos, les destruían. Con los seres más grandes, pasa lo mismo. Que siendo diferentes, en sus costumbres. La sangre que circula, por sus entrañas. Del mismo color es, que la del resto. Y no lo dudes. Dan vida a otras vidas, junto a la nuestr...
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  ÁBREME LOS OJOS… Cuando el viento suena. Llevando en sus letras. Melodías de nácar. Los ojos suspiran de ver. Como los tiernos sonidos, abrazan. Que emiten tus ojos. Ábreme los ojos. Que me hablen. Tal si fueran bocas, abiertas. Aspirando amores y alientos. De otros ojos, amigos. Y en esos suspiros. Abrirme los ojos sin pena. Corazones al vuelo. De anhelos recubiertos. Brisas de amor, que peinan. Las miradas perdidas. Ábreme los ojos, vida. Con tus ojos de magia. Y llévame a esos cerros. Donde el amor cabalga. Tiéndeme tus manos. De pura vida, hechas. Y ámame con la fuerza. De un poder inhumano. Cuando el amor se acerca. Con pasos que se estrechan. Se abren las miradas. A misterios, que enseñan. Cuando son descubiertos. Cuando se abren los ojos. Sin pudor, sin enojos. Y el mundo se enamora. De esos sonidos locos. Que hablan de las hadas. Que bailan en tu honor. Aplaudiendo al amor. Ábreme los ojos, amor mío. Para mirar los tuyos. Y penetrar en tí. Como un hábil áspid. De mis ojos...
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  SONRISAS QUE CURAN Las sonrisas pueden ser. Espejos donde mirarse. O el evidente reflejo. De un amor que late dentro. donde los placeres nacen. O son versos de un poema. De un poema no acabado. Un jardín donde se miran. Ardientes enamorados. Tal vez, un amor que suena. A lo lejos, sin llamarlo. Hay sonrisas que descubren. Los más bellos pensamientos. Otras ocultan el miedo. Que en el interior transcurre. En lo más hondo del pecho. Sonrisas hay que son bellas. Otras son como una celda. Con rejas y carcelero. Como una sonrisa son. Los amores más auténticos. Sí es de las profundidades. De dónde nace lo bello. Sonrisas como luceros. Que alumbran todo sendero. Son como rayos de sol. Calentando almas y cuerpos. Hay sonrisas que enamoran. Sacudiendo las entrañas. Que sin querer te estremecen. Y a un lugar mejor te llevan. Y las hay, tan poderosas. Que te transforman y sanan. Como bálsamos, las hay. Que hasta curan las heridas. SOY LO QUE ESCRIBO Y LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME Ángel L. Pé...
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  SOMBRA… Sombra que me acompaña. Sombra que va mutando. Sombra que a cada paso, la realidad transforma. La luz guía la sombra. Que altera sus conceptos. Que simula otro cuerpo, que a tu lado camina. Y en su estado sin nombre. Que la luz difumina. Se ignora su presencia, como un leve vahído. Como un negro fantasma. Transparente y sin vida. Un sutil pensamiento, en el éter perdido. De la mano se fue, convertido en ausencia. Una clara evidencia, su intención destapó. Y en la noche sin Luna. En un sueño inconsciente. Apareció la musa, que a su lado durmió. Perdida en los efluvios, de un pesado sopor. Renovó sus anhelos. Disolvió sus angustias. Y su cuerpo exquisito, su frescura ofreció. Dame tu bella sombra. La fuente cristalina, donde quiero nadar. Y en tu oscura presencia. Como un verso sin rima, sin rumbo vagará. Soportando la ausencia, de tu ambarino rostro. De la luz que desprende, tu belleza interior. Invisible conciencia, que pareces materia. Sumergida en la nada, donde nada mi...
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  DONDE MORAN LOS GENIOS El genio nunca descansa. Jamás deja de pensar. Se lo prohíbe su karma. Que su carcelero es. No se detiene ante nada. Ni al derecho ni al revés. Hay sabios que de sencillos. Ni se nota que lo son. Son como una bella flor. Que se ofrece sin pedírselo. Su aroma sabe a razón. Su belleza, siempre humilde. ¿En dónde habita el saber? Para que quepa su mente. Es un reducto sin fin. Donde el saber se contiene. Para despertar después. Envuelto en bellos saberes. Pero hay amores tan sabios. Que el corazón en simbiosis. Con la mente se hace fuerte. Así el amor se envuelve. En sabiduría que siente. Como el perfume y el aire. Son las mentes como dioses. Cuando es sabia su simiente. Y van sembrando placeres. Que en los cerebros florecen. Pues es su raíz el saber. Son sus ramas cuales fuentes. La sabiduría emana. De lo profundo, donde se halla. El manantial que nos baña. Como el mejor alimento. En toda época y momento. Siempre vive en el recuerdo. En esos sabios amores, Na...
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  CORAZONES QUE GRITAN Ama el verso a quien medita. Desde el fondo donde habitan. Seres que arañan y gimen. Canta el verbo y sus satélites. Y al llegar al corazón. Son los latidos más fáciles. Cuando el suspiro es de amor. La mente siempre se acerca. A la verdad trashumante. Y a la razón, que es la ciencia. Donde se fragua, quien piensa. Es aquella mente amante. Que no conoce fronteras. Vive el corazón gritando. Sí es el odio quien le acecha. O aquellas malditas cuentas. Qué pendientes se quedaron. Son gritos que se forjaron. En el crisol de las fieras. Amando pasan los días. Como aves mensajeras. En sus alas, llevan soles. Para alumbrar a quien piensa. Cuando el dolor se prodiga. Los corazones se enfrían. Salva el verso al griterío. Y se calman quienes sienten. En el alma, los quejidos. De aquellos seres que flotan. Por encima de los gritos. Amores supervivientes. Corazones que no escuchan. Solo oyen y se ocultan. Tras promesas que se pierden. Entre gritos y no sienten. Entre atro...