LA MIRADA ES LA CLAVE… Con el tiempo posado, en la delgada nuca. En el límite exacto, para ser arrastrado. Sobrevive el anhelo, de encontrarte en el aire. Llevada por el viento. Para que eso no ocurra. El destello que une, tu mirada y la mía. Puede abrir el camino, que las vidas conduzca. Cuando en aquel recodo, donde duerme la dicha. Se conmueve el silencio, que tus ojos me dictan. Y al sentir el deseo, de entrar en tu mirada. Los ojos se recrean. Como polos opuestos, que al mirarse se arriman. Cristalina la esencia, que tu mirada inspira. Y sonora la risa, de tus negras pupilas. Y como ánforas llenas, de exquisitas delicias. La pasión que reflejan, ofrecerse quisiera. Para darte la vida. Se ha quedado en silencio. El viento no respira. Ni las hojas ya danzan, al vaivén de la brisa. Las palabras se quedan, en el fondo, dormidas. Y el aliento aletea, atento en su guarida. La sombra se ha disuelto, como un beso con prisa. Tus ojos y los míos. Prisioneros del tiempo, se han quedado...