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  COMO UNA PLUMA... Con el alma en vilo va, camino de las estrellas. Pletórica de emoción. Desbordante de ilusión. En el sendero, ya está, sinuoso, lleno de brechas. Dando tumbos, sin control. Tal como fugaz destello. En sus curvas, va ligera, El alma, ligera pluma. Más no resta, sino que suma. Sabe, que nunca es la rima, la que da sentido al verso. Del poeta y su universo, es la esencia que lo anima. Saben las letras que priman, reas son del intelecto. Amor, que se  cría dentro, pues es cuna de la vida. Sabe del amor el poeta, que en su interior se desliza, con la fuerza de un cometa.   La vida, como una pluma, flota sobre los espejos, de un corazón que levita, sobre increíbles momentos, llenos de huecos y aristas. La vida, en una cornisa, Construyéndose una vida, desde el embrión a la cuna. Abre la vida, con prisa, los brazos, soñando rimas. Como una pluma... El karma sigue su curso. Va camino de un destino. No se sabe, muy secreto. Mientras, si existe el respeto, va ...
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  DEL OCRE AL VERDE... El paisaje va tornando. Como va cambiando el ser. Como se transforma el viento. de violento a suave brisa. La vida va permutando, de una cédula que crece, para ser, la vida misma. Se camufla la existencia, para adaptarse a su entorno. Gotas de vida se deja, en su andanza, sin retorno. Con infinita paciencia, de vida, cambia a otra cosa. No se detiene, no cesa. Del verde al ocre cambió. Tez que cambia de color, cuando el sol posa sobre ella. Todo cambia, solo el tiempo, impertérrito se queda. Permanece indemne, terco. Verbo, unido a la materia. Soñó, que era transparente. Que sería para siempre, interminable y eterno. Pero el tiempo, le rozó, con su impenitente dedo. Todo cambia, como el tiempo, de gota, pasa a aguacero. Se visten con otras ropas. Para simular distinto. Pero son la misma cosa, de colores variopintos. Como aquel amor, que adopta, del cuerpo, la misma forma. Amor, que así se transforma. Del verde al ocre... Del ocre al verde... Todo cambia... To...
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  VÍSTEME... Los árboles se desnudan. Para vestirse de nuevo. Y sus vistosos ropajes, danzan al caer al suelo. Y van creciendo los nuevos, para afrontar el invierno. Mente que así se despoja. De aquellos ropajes viejos. De aquellos que van frenando, la llegada de los nuevos. Cuando ensanchando el espacio, vas avanzando en el tiempo. De verde color se visten. En color verde se tornan. Verde como la esperanza, de ver más verde el aroma. Árbol que bebes lo malo. Y bueno me lo devuelves. Que aspiras esos demonios. De sus pócimas te embebes. Y el veneno lo conviertes, en fragancias y placeres. Cámbiame la ropa, tiempo. Que quiero de nuevo verme. Que quiero nuevas ideas. Y que las viejas se salven. Que quiero nuevas semillas. Que germinen nuevos árboles. Y que en cada amanecer. Desarrolle mi saber, antes que llegue la noche. Un nuevo aliento quisiera. Que me renueve por dentro. Y barra las hojas muertas, que al respirar me contienen. Y al renovar cada día, la ropa que llevo dentro. Libre...
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VERSOS QUE VUELVEN... Volverán aquellos versos, que en el tiempo se esfumaron. Como funden en el agua, el azúcar y la sal. Aquellos versos sinceros, que en el tiempo se eclipsaron. Cómo se pierden las aguas, al correr por el canal. Versos que vuelven... Como recién evocados. Entre recuerdos borrados, de la huidiza memoria. Versos, presentes, ahora. Patentes, como las horas, que en el tiempo permanecen. Los versos que prevalecen, aunque el tiempo los devora. En el corazón quedaron, entre recuerdos moldeados. Aquellos que subyugaron, entre sueños enterrados. Fueron sinceros y auténticos, tal como besos plasmados, en labios, sin sortilegios. Versos, que a fuer de ser mágicos, en el alma se quedaron. Hay versos que no caducan. Viven en la vida inmersos. Aferrados como bridas, en la sangre y en los huesos. Versos, que no mueren nunca, pues de amores están hechos. Versos que nunca se olvidan. Al terror sobrevivieron. Versos que vuelven... Tal como escritos de nuevo. Frescos, cálidos y fuerte...
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  LO QUE SE FUE... Se quedó la primavera, colgadita del alero. Barro vacío de nido. Nido sin vida ni llanto. Vidas nuevas que crecieron. Para de nuevo intentarlo. Estelas de rasos vuelos, que quedan en el pasado. Voces que mudas se quedan, para emprender otros vuelos. Y observar otros tejados. Se fue yendo despacito. Con la mochila en el hombro. Y el peso de sus pesares, descansan sobre sus hombros. Plata de Luna le observa. El peso de cada paso. Y en cada gesto delata. La fuerza de su legado. Al viento reta el halcón. Que le atraviesa sin miedo. Surca orgulloso los cielos. Sin apartar su atención, a lo que ocurre debajo. Y apoyándose en el aire, que antes le despreciaba. Le convierte en su aliado. Y el reto queda anulado, porque la vida es sagrada. Así se ocupa el jilguero, de deleitar los oídos. Y el ruiseñor le acompaña, sellando su compromiso. Y su bello colorido. Embellece las ausencias. Dando belleza al sentido. Libre ya de telarañas. La vida quedó diáfana. Preñada de mil col...
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  SIEMPRE... Se van quedando entre luces. Siempre presentes, sin pausa. Los sutiles pensamientos, que se aferran cual parásito, a la carne y a los huesos. No es muy claro su propósito. Se derraman como aludes, sobre la vida, sin ecos. Siempre vuelven... Como tercos aguaceros, vertiéndose sobre ellos. Sobre quienes piensan siempre, Con la verdad y el acuerdo. Retornan cuales ideas, forjadas a fuego lento. Entre los claros fugaces, de las vidas más audaces. Siempre viva la nostalgia. Que como las alas mágicas, de primitivos recuerdos. Se acercan, pero sin miedo, a los días y a las noches. cuando es más tibio el cerebro. Son los ecos de otros tiempos, que se aferran a la mente, como orates, que te hienden. Siempre... Con el corazón en vilo. Soportando el estribillo, de la vida que se agota. Revirtiendo, gota a gota, innumerables sucesos. Que sobre efímeros lienzos, se pixelan con el tiempo. Amor, que vive sin miedo, en la sangre, sin remedio. Siempre presentes... como los tercos recue...
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  ENTRE DOS MITADES. La fruta jugosa, que el árbol te entrega. La mano tendida, que el noble te estrecha. La palabra sabia, que el sabio te deja. El sabio consejo, que los años tejan. La verdad desnuda, que creer quisiera. La mirada franca, del que te respeta. La expresión abierta, que sincera ofrece. Lo que dentro lleva. Y se va tejiendo, entre dos ideas. La verdad que siempre, a medias se muestra. Porque nadie quiere, mostrar su jugada. Porque el que la tiene, no la manifiesta. Y así va pasando, de oreja en oreja. De escrito en escrito. Y en en algunos foros, que después se muestra. Cambiando su forma. Con otra etiqueta. Y en cada palabra, que después se cuenta. Se va modulando, parte de su esencia. La verdad termina, siendo una quimera. Transformada en arma. Convertida en lanza, que al hombre atraviesa. Y de parte a parte, rompe su grandeza. Se han quedado solos, entre la maleza. Perdidos, sin rumbo. Buscando la fuerza, que así les mantenga. Negra pesadilla, que sin querer llega...