DALE FORMA… Lentamente el hortelano, va sembrando la cosecha. Y entre sus dedos de acero, se derrama la semilla. Que acepta alegre la tierra. Lleva en su rostro de viento, reflejada la firmeza. Y la tierra se doblega. Abre sus carnes sin prisa, ofreciendo su riqueza. Su rostro enjuto y austero. Azotado sin piedad. Surcado por mil caminos. Bordados de soledad. Se refleja en las entrañas, de la tierra que labora. Busca la sombra el jilguero. Y en su canto mañanero. Libera su libertad. Y ante tal inmensidad, mira al cielo en su modorra. Despereza su plumaje. Y limpia sus suaves plumas, con destreza magistral. Camina, el Hombre, camina. En su esqueleto montado, sobre la tierra que pisa. Talla con sus instrumentos, los atajos que descubre. Y dando forma a la idea. Deja un reguero de huellas, que otras pisadas encubren. No importa que el tiempo aje, la faz de la recia roca. En su núcleo nace el genio, que después le dará forma. Trabaja, Hombre, trabaja. Y en su trabajo despliega, genia...