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  ABRE PUERTAS Y VENTANAS… Las puertas del corazón. Y las ventanas del alma. Abre puertas en la mente. Ventanas a la razón. Para que así, a la sazón. Sea la belleza evidente. Abre los brazos la vida. Para cogerte en su seno. Dándote la bienvenida. Con las lágrimas de gozo. Que despiertan la alegría. Y así, se cumple lo hermoso. Entre la vida y el sueño. Se abren cancelas de amor. Son los abrazos los dueños. Que unen vidas y anhelos. Sembrando bellos regueros. Que alcancen al corazón. Y en la apacible ocasión. Cuando se abran los brazos. La magia emerge de nuevo. Despejando los misterios. Que la vida nos depara. Presente en cada regazo. Que se abra todo resquicio. Se levanten las barreras. Que impiden ver más allá. Donde la vida se encuentra. Y dónde en cada intersticio. Nacen bellas vidas nuevas. Corazón, que con su fuerza. Abre ventanas y puertas. Para que entren quienes aman. A la vida y sus riquezas. Y en el fondo de la senda. Vive el amor, que es belleza. Se quedaron entreabier...
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  ROMPIENDO MOLDES… Entre la luz y la sombra. La penumbra se hace dueña. Y con sus negruzcos brazos. Va abrazando a quienes sueñan. Se rebelan quienes piensan. a pesar de la negrura, que hace. Esclavo, a quien se arredra. Y se deja atar con lazos. De esclavitud y pereza. Moldeados a su antojo. Con el miedo que se inyecta. En mente y en corazón. Va el déspota con paciencia. Inoculando sus reglas. Sabe, cubriendo los ojos. Que anulando la razón. Va dominando sin pausa. Del esclavo, su conciencia. Va rompiendo los atajos. Para encontrar el sendero. Quien cree en la inteligencia. En el pensar, está el brazo. Que con su fuerza hace mella. Mostrándose con firmeza. A quienes vienen detrás. A fuer de ser más sincero. Va caminando sin miedo. Absorto, va el caminante. Ajeno a lo que acontece. Se refleja en su semblante. El huidizo pensamiento. Casi sin rumbo va ausente. Y ve la luz, de repente. En el fondo, sin aliento. Y aflorando el sentimiento. Ve, sin dudar, lo que crece. Rompiendo molde...
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  ENCRUCIJADAS... En el umbral del verso, se acomoda la idea. Pide permiso al tiempo, para pasar la puerta. Y el tiempo le concede, una pequeña tregua. El verso se rebela, colérico y audaz. Y suplica tenaz, un poco más de tiempo. Mientras el pensamiento, plácidamente medra. Dándole tiempo al tiempo, para que el verso crezca. Y la idea retraída, apoyada en el verso. Hace elucubraciones: cómo, romper el cerco. Y así los pensamientos, que vagan a su antojo. Se bañan y recrean. Y el sutil intelecto, cavilando se queda. Cerrando así los ojos. El verso se hace enorme, cuando prima la esencia. Y en las profundidades, de la propia existencia. Se dirime la pugna, entre las dos fronteras. La que arrastra la vida, y  la que se rebela. Y en esa tesitura, los poderes se retan. ¿Vencerá la apatía? ¿Tal vez la inteligencia? En esa encrucijada, se encontraba el poema. Que dentro del conflicto, soportaba el dilema. Con los versos flotando, junto con las estrellas. Al ritmo de las notas, de una...
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  SUEÑOS, QUE SUENAN… Los recuerdos suenan plácidos. O tormentosos resuenan. Viento que trae nuevas buenas. Del sueño, que embellece el sueño. A la pesadilla, que el músculo tensa. Hay recuerdos que llegan con lazos. Que unen a otros sueños. Cuando el tiempo sueña. El retrato vívido, llama. Semblanza, que embellece el alma. Con las huellas marcando caminos. Hay amores, que trae el destino. Repletos de sueños, que nunca terminan. Háblame, como el viento, recuerdo. Que quiero estrecharte conmigo. Y mis sentimientos, llenarlos de calma. Hay recuerdos, que son la posada. Donde hacer un alto, en el tosco sueño. Desde el lar, donde habita la vida. Se oyen murmullos, suenan como gritos. Y al voltear, en las cálidas sábanas. Se siente, cual lanza, un leve chasquido. Se han quedado solos los sueños, sin sueño. Vestidos sin ganas, buscando la calma. Como aquel poeta, que trae los recuerdos. De bellezas múltiples, llenas de cariño. O de aquellos ácidos versos, que llaman. Para que se alerten,...
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  SIN ADORNOS… Paso vestido de gala. Engalanado y ufano. Idolatrando las joyas. Las prebendas y regalos. Se fue por dentro sin nada. Como se nace, desnudo. Sin medallas y sin rumbo. Como sin fondo una poza. Como un fruto envenenado. Pasa, solo con la cáscara. Pues dentro no queda nada. Se va sin pulpa y sin gracia. Como quien no sabe nada. Solo, con ropas de marca. Con baratijas de lujo. Con el alma en el influjo. De su ego, que es superfluo. Tan solo, con una máscara. Va mirando de reojo. Despreciando al semejante. Que no solo mira el ego. Creyéndose en posesión. De la verdad y de la vida. Escondiendo la barriga. Y con sus caros ropajes. Parece un mero despojo. Más solo, es decoración. No se cansa el ignorante. De presumir de tenerla. La ignorancia, que es su regla. No desiste, no se arredra. Su necedad es más dura. Que su pétrea cabeza. Va silbando, pues no sabe. Que su vida es una nave. A la deriva y sin velas. Camina sin abalorios. El sabio en su caminar. No parando de pensar. ...
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  MIRANDO, SIN VER… Sobre las hojas que brillan. Por el rocío mañanero. Se reflejan los claveles. Luces que en verso titilan. Pasa sin ver el viajero. Lo más bello entre colores. Se extienden como manteles. Sobre la fruta ambarina. Sin poder mirar, ya ve. La belleza que se extiende. Pues el olor es tan fuerte… Aunque no se ve, se siente. Cuando se llena el vacío. Se palpan niebla y rocío. El amor, que no se ve. Se percibe, tales fuentes. Quien mira, pero no ve. La belleza que se oculta. En la sencillez que pasa. Acompañando a los pasos. Se va perdiendo lo bello. Sin mirar, se pueden ver. Lo que palpita y se escucha. Son los trinos de los pájaros. Mirando sin ver, camina. Quien pasando por la vida. La prisa le compromete. Salva escollos, más no siente. El amor que le acomete. Lleva, sin saber, heridas. En el verbo y en el alma. La prisa, no le sostiene. Pasa el amor, invisible. Cual la brisa que acaricia. Pasa, dejando semillas. En el corazón, que anhela. Y va dejando una estela. En...
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  ESTRELLAS FUGACES… Libando de las estrellas. De su luz, que nos vigila. Se alimenta cada vida. Al sentir que su presencia. Es del corazón la guía. Con su luz, abran las puertas. Que salga lo que no es vida. Hay una luz que nos ciega. Y otra que nos alumbra. Hay luces como las sombras. Y las hay, que son hogueras. La que da luz es la vida. Para que las sombras salgan. Del negro talud sin vida. Quiero mirar las estrellas. Para sentir que me amas. Acunándome en tu luz. Mira al mundo que gira. A través del tragaluz. Ver el sueño que me espera. En el tiempo, que es la vida. Amar, sin prisa y sin pausa. Lo que nace está en la vida. En la luz que lo ilumina. En la sangre que lo riega. Y en el amor que suspira. Luz, que de vida anegas. Lo que crece y se hace eterno. Y te derramas sin miedo. Sobre el ser, que te desea. Con el amor no se juega. Pues la vida le contiene. Y su poder es tan fuerte. Que derriba las fronteras. El amor, es lo que enciende. De la vida, sus hogueras. Ama, que será...