SEMBLANTE...
Un rictus fue suficiente.
Una mueca, una mirada.
Aquellos ojos hablaban.
Un extraordinario idioma.
Una canción permanente.
Que su cara revelaba.
En un alarde de vida.
De pasión desenfrenada.
Amó, como si faltara.
El aire que respiraba.
Un gesto, bastó, sin duda.
Para entender que la amaba.
Era un enigma el semblante.
Un misterio inalcanzable.
Era como un verso libre.
Saltando, de un viejo poema.
Aquel rostro era la clave.
Era, como un mar sin fondo.
La página que se quema.
A sus ojos, con asombro.
Cantó la faz de la tierra.
Tal melodía de un beodo.
Es el rostro, aquel que suena.
El de los profundos ojos.
El amor, quedó patente.
En aquella faz de asombro.
La cara resplandeciente.
Al ver el amor y el gozo.
Semblante...
Que habla de horrores.
De la vida que se escapa.
Entre nubes de esperanza.
El alma enciende la hoguera.
Cuando las sombras la apagan.
La luz nos habla de amores.
Que acuden a las fogatas.
Que se encienden como soles.
El rostro, era el semblante.
Faz del amor que hace falta.
A veces, como un calmante.
Otras, pasión delirante.
Entre caricias que aman.
SOY LO QUE ESCRIBO Y LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME
Ángel L. Pérez ®
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27/09/2026

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