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Mostrando entradas de agosto, 2026
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  LA VIDA SIGUE… No se detiene la vida. Aunque el camino se agote. Siempre sigue, no es cautiva. Ni rehén de quienes pasan. Son avatares las vidas. Que no domeñan sus brotes. Que sigue libre, sin pausa. La vida es como la aurora. Que siempre sale, y siempre. Vuelve El alba, a su hora. La vida nunca se pierde. La que cruza paralela. Aquella que hace sombra. A la vida que se atreve. Esa vida, vida ignota. La existencia sigue a flote. Mientras gime el corazón. Y se agosta la razón. Con los golpes que la infringen. Paso a paso, siempre sigue. Aunque la senda se agote. Y sean más graves los brotes. Y más férreos los barrotes. Se queda corto el camino. Cuando el pensamiento huye. La vida, que siempre fluye. Como un río a su destino. Que es eterno, no hay final. La vida es un arenal. Perdido en el infinito. Nunca el camino es finito. El corazón se abre paso. Entre las recias vivencias. Que le flagelan y acosan. Pero es como el roble, recio. Soportando hasta el desprecio. Que se inocula de...
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  HIELO Y FUEGO Nació de la fría sombra. En un halo helado envuelto. De hielo su corazón. Y el alma de duro invierno. Los labios eran escarcha. Níveas eran las pestañas, en unos ojos de acero. Cascada el hirsuto pelo, congelada en su trayecto. El rostro blanco granito. Gélido el gesto denota, inquebrantable desprecio. El cuerpo como salido, de las entrañas del hielo. Las piernas dos iceberg. Y la voz, ronca y profunda. Salida de los avernos. Cabalga el hombre, cabalga. De brumas grises envuelto. Sorteando las barreras. De realidades impuesto. La pesada carga lleva, la montura que le sufre. Aligera su equipaje, sacudiéndose la culpa. Cargando al otro su lastre. Gélido mar que me arrastra. Viento helado que me frena. ¡Qué frías son las cadenas! ¡Qué presos los pies aprietan! De hielo son los caminos. Paralizados de miedo, caminan sobre el sendero. Y las luces mortecinas, que van alumbrando el paso. Alas son de helada piedra. Que detienen cada vuelo. Congeladas las ideas. Apelan al se...
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  EL CAOS PERFECTO… Sumergido en la vorágine. De la giratoria vida. A codazos se defiende. Del huracán que le guía. Así el ser, de esa guisa. No camina, se entretiene. En ese caos perfecto… El ojo apenas ve. Que está todo en orden. Solo ve confusión, en ese. Maremágnum que todo lo revuelve. Un orden, en el desorden. En el caos hierven los vientos. Y se queman las palabras. Se acumulan los recuerdos. En el fondo, donde hablan. Los labios de los sonetos. Un revoltijo de versos. Hay caos en el corazón. Cuando la vida se envuelve. En un manto de tristeza. Caos, en la mente que sueña. En venideras bellezas. Y caos en cada ocasión. Cuando el caos se revuelve. Contra su propio semblante. No hay fuerza que lo devuelve. A su origen, a su mente. Y es su cuna, como un río. De un ser, que allí se detiene. Caos en los pensamientos. Y en las palabras que ruedan. Girando como luciérnagas. Para caer en las brasas, Hay caos en los amores. En las almas, en los soles. Y en los viejos laberintos. En e...
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  SOLO UNA PALABRA… Tan solo una palabra. Basta para sanar. Si contiene las letras. De amor y de amistad. Una palabra, solo. Sería suficiente. Para sentir, latente. El respeto que encierran. Tal bálsamo, tal ósculo. Solo una palabra, sería… La esencia de la vida. En un parpadeo escondida. Y el constante aleteo. De una palabra mágica. Que escaparse quisiera. Tan solo una palabra. Envuelto en esa magia. Provocaría el deseo. De sentir la esperanza. La eterna melodía. De la vida que pasa. Tan llena está de letras. Más solo una palabra. Dirá la verdadera. Esencia que la empapa. Una palabra, una. Colmará la existencia. Un perfume, un aroma. Porque habla, la vida. Una palabra, suma. Tan solo una palabra. Abrazaría a aquel ser. Que gime entre las garras. De un dolor asesino. Cambiaría el destino. Y llegaría a ser. Alimento del alma. Tan solo una palabra. Las cinchas rompería. Con su fuerza titánica. Una sola palabra, de amor. Al mundo salvaría. Pausada, sin matices. Cosería las heridas. Y ...
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  ABRE PUERTAS Y VENTANAS… Las puertas del corazón. Y las ventanas del alma. Abre puertas en la mente. Ventanas a la razón. Para que así, a la sazón. Sea la belleza evidente. Abre los brazos la vida. Para cogerte en su seno. Dándote la bienvenida. Con las lágrimas de gozo. Que despiertan la alegría. Y así, se cumple lo hermoso. Entre la vida y el sueño. Se abren cancelas de amor. Son los abrazos los dueños. Que unen vidas y anhelos. Sembrando bellos regueros. Que alcancen al corazón. Y en la apacible ocasión. Cuando se abran los brazos. La magia emerge de nuevo. Despejando los misterios. Que la vida nos depara. Presente en cada regazo. Que se abra todo resquicio. Se levanten las barreras. Que impiden ver más allá. Donde la vida se encuentra. Y dónde en cada intersticio. Nacen bellas vidas nuevas. Corazón, que con su fuerza. Abre ventanas y puertas. Para que entren quienes aman. A la vida y sus riquezas. Y en el fondo de la senda. Vive el amor, que es belleza. Se quedaron entreabier...
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  ROMPIENDO MOLDES… Entre la luz y la sombra. La penumbra se hace dueña. Y con sus negruzcos brazos. Va abrazando a quienes sueñan. Se rebelan quienes piensan. a pesar de la negrura, que hace. Esclavo, a quien se arredra. Y se deja atar con lazos. De esclavitud y pereza. Moldeados a su antojo. Con el miedo que se inyecta. En mente y en corazón. Va el déspota con paciencia. Inoculando sus reglas. Sabe, cubriendo los ojos. Que anulando la razón. Va dominando sin pausa. Del esclavo, su conciencia. Va rompiendo los atajos. Para encontrar el sendero. Quien cree en la inteligencia. En el pensar, está el brazo. Que con su fuerza hace mella. Mostrándose con firmeza. A quienes vienen detrás. A fuer de ser más sincero. Va caminando sin miedo. Absorto, va el caminante. Ajeno a lo que acontece. Se refleja en su semblante. El huidizo pensamiento. Casi sin rumbo va ausente. Y ve la luz, de repente. En el fondo, sin aliento. Y aflorando el sentimiento. Ve, sin dudar, lo que crece. Rompiendo molde...
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  ENCRUCIJADAS... En el umbral del verso, se acomoda la idea. Pide permiso al tiempo, para pasar la puerta. Y el tiempo le concede, una pequeña tregua. El verso se rebela, colérico y audaz. Y suplica tenaz, un poco más de tiempo. Mientras el pensamiento, plácidamente medra. Dándole tiempo al tiempo, para que el verso crezca. Y la idea retraída, apoyada en el verso. Hace elucubraciones: cómo, romper el cerco. Y así los pensamientos, que vagan a su antojo. Se bañan y recrean. Y el sutil intelecto, cavilando se queda. Cerrando así los ojos. El verso se hace enorme, cuando prima la esencia. Y en las profundidades, de la propia existencia. Se dirime la pugna, entre las dos fronteras. La que arrastra la vida, y  la que se rebela. Y en esa tesitura, los poderes se retan. ¿Vencerá la apatía? ¿Tal vez la inteligencia? En esa encrucijada, se encontraba el poema. Que dentro del conflicto, soportaba el dilema. Con los versos flotando, junto con las estrellas. Al ritmo de las notas, de una...
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  SUEÑOS, QUE SUENAN… Los recuerdos suenan plácidos. O tormentosos resuenan. Viento que trae nuevas buenas. Del sueño, que embellece el sueño. A la pesadilla, que el músculo tensa. Hay recuerdos que llegan con lazos. Que unen a otros sueños. Cuando el tiempo sueña. El retrato vívido, llama. Semblanza, que embellece el alma. Con las huellas marcando caminos. Hay amores, que trae el destino. Repletos de sueños, que nunca terminan. Háblame, como el viento, recuerdo. Que quiero estrecharte conmigo. Y mis sentimientos, llenarlos de calma. Hay recuerdos, que son la posada. Donde hacer un alto, en el tosco sueño. Desde el lar, donde habita la vida. Se oyen murmullos, suenan como gritos. Y al voltear, en las cálidas sábanas. Se siente, cual lanza, un leve chasquido. Se han quedado solos los sueños, sin sueño. Vestidos sin ganas, buscando la calma. Como aquel poeta, que trae los recuerdos. De bellezas múltiples, llenas de cariño. O de aquellos ácidos versos, que llaman. Para que se alerten,...
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  SIN ADORNOS… Paso vestido de gala. Engalanado y ufano. Idolatrando las joyas. Las prebendas y regalos. Se fue por dentro sin nada. Como se nace, desnudo. Sin medallas y sin rumbo. Como sin fondo una poza. Como un fruto envenenado. Pasa, solo con la cáscara. Pues dentro no queda nada. Se va sin pulpa y sin gracia. Como quien no sabe nada. Solo, con ropas de marca. Con baratijas de lujo. Con el alma en el influjo. De su ego, que es superfluo. Tan solo, con una máscara. Va mirando de reojo. Despreciando al semejante. Que no solo mira el ego. Creyéndose en posesión. De la verdad y de la vida. Escondiendo la barriga. Y con sus caros ropajes. Parece un mero despojo. Más solo, es decoración. No se cansa el ignorante. De presumir de tenerla. La ignorancia, que es su regla. No desiste, no se arredra. Su necedad es más dura. Que su pétrea cabeza. Va silbando, pues no sabe. Que su vida es una nave. A la deriva y sin velas. Camina sin abalorios. El sabio en su caminar. No parando de pensar. ...
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  MIRANDO, SIN VER… Sobre las hojas que brillan. Por el rocío mañanero. Se reflejan los claveles. Luces que en verso titilan. Pasa sin ver el viajero. Lo más bello entre colores. Se extienden como manteles. Sobre la fruta ambarina. Sin poder mirar, ya ve. La belleza que se extiende. Pues el olor es tan fuerte… Aunque no se ve, se siente. Cuando se llena el vacío. Se palpan niebla y rocío. El amor, que no se ve. Se percibe, tales fuentes. Quien mira, pero no ve. La belleza que se oculta. En la sencillez que pasa. Acompañando a los pasos. Se va perdiendo lo bello. Sin mirar, se pueden ver. Lo que palpita y se escucha. Son los trinos de los pájaros. Mirando sin ver, camina. Quien pasando por la vida. La prisa le compromete. Salva escollos, más no siente. El amor que le acomete. Lleva, sin saber, heridas. En el verbo y en el alma. La prisa, no le sostiene. Pasa el amor, invisible. Cual la brisa que acaricia. Pasa, dejando semillas. En el corazón, que anhela. Y va dejando una estela. En...
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  ESTRELLAS FUGACES… Libando de las estrellas. De su luz, que nos vigila. Se alimenta cada vida. Al sentir que su presencia. Es del corazón la guía. Con su luz, abran las puertas. Que salga lo que no es vida. Hay una luz que nos ciega. Y otra que nos alumbra. Hay luces como las sombras. Y las hay, que son hogueras. La que da luz es la vida. Para que las sombras salgan. Del negro talud sin vida. Quiero mirar las estrellas. Para sentir que me amas. Acunándome en tu luz. Mira al mundo que gira. A través del tragaluz. Ver el sueño que me espera. En el tiempo, que es la vida. Amar, sin prisa y sin pausa. Lo que nace está en la vida. En la luz que lo ilumina. En la sangre que lo riega. Y en el amor que suspira. Luz, que de vida anegas. Lo que crece y se hace eterno. Y te derramas sin miedo. Sobre el ser, que te desea. Con el amor no se juega. Pues la vida le contiene. Y su poder es tan fuerte. Que derriba las fronteras. El amor, es lo que enciende. De la vida, sus hogueras. Ama, que será...
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  CORAZÓN SUICIDA… Amando llega la noche. Sueños que hablan de la vida. Amores en la vigilia. La posible pesadilla. Que en el pálpito atormenta. La voz interior que grita. Y entre la almohada y la sábana. Se va marcando la senda. ¡Aquellas plácidas noches! Se suicida el corazón. Entregando sus reliquias. Cuando el amor le posee. Como al vacío que aspira. La sangre que le obedece. Es la fuerza del amor. Que a raudales se vierte. Sobre la carne y la sangre. Corazón, que se suicida. Palpita el tiempo al unísono. Y al mismo ritmo suspira. Cuando late el corazón. Que con perfección se afina. Así, tiempo y corazón. En el mismo tiempo riman. A veces, laten tan rápido. Que no encuentran la salida. Para alcanzar su destino. Corazones que se asoman. Al abismo más profundo. Hay dolor en lo más hondo. Pero tan solo se asoman. El corazón es un mundo. Dentro de un mundo sin fondo. Donde palpitan las risas. Los amores y los gozos. También, el dolor palpita. Cuando el corazón se dobla. Por la fuer...
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  LA MIRADA ES LA CLAVE… Con el tiempo posado, en la delgada nuca. En el límite exacto, para ser arrastrado. Sobrevive el anhelo, de encontrarte en el aire. Llevada por el viento. Para que eso no ocurra. El destello que une, tu mirada y la mía. Puede abrir el camino, que las vidas conduzca. Cuando en aquel recodo, donde duerme la dicha. Se conmueve el silencio, que tus ojos me dictan. Y al sentir el deseo, de entrar en tu mirada. Los ojos se recrean. Como polos opuestos, que al mirarse se arriman. Cristalina la esencia, que tu mirada inspira. Y sonora la risa, de tus negras pupilas. Y como ánforas llenas, de exquisitas delicias. La pasión que reflejan, ofrecerse quisiera. Para darte la vida. Se ha quedado en silencio. El viento no respira. Ni las hojas ya danzan, al vaivén de la brisa. Las palabras se quedan, en el fondo, dormidas. Y el aliento aletea, atento en su guarida. La sombra se ha disuelto, como un beso con prisa. Tus ojos y los míos. Prisioneros del tiempo, se han quedado...
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  CUANDO EL ALMA LLORA En el alma, que es etérea. Nace el aura, que rodea. Al ser que vive y respira. Envolviendo a la criatura. Con su extraordinaria fuerza. Es la razón, que es la vida. Emergiendo de la esencia. Sin freno y sin ataduras. Es la intrínseca belleza. En el corazón, las lágrimas. Que se desprenden del alma. Como lluvia derramada. Para limpiar las heridas. Que va dejando la vida. Llora, porque fue la vida. La que azotó su estructura. Alma, que salva y que cura. Dejando una bella pátina. Se perdió entre bambalinas. El espíritu dantesco, que baila. Entre la Tierra y el cielo. En un mítico escenario. Donde con un astrolabio. Puede ver el firmamento. Elevando el sentimiento. Vive el núcleo, que es centro. Donde despierta la vida. Qué es, del alma, su savia. Llora, pero no se rinde. El alma, que prisionera. Está flotando en la pena. Y en alegría se envuelve. Cuando del mundo se salva. Así, llorando, aún vive. Salpicando de nostalgia. A lo que fue y aún queda. El alma llora,...