MIRANDO, SIN VER…
Sobre las hojas que brillan.
Por el rocío mañanero.
Se reflejan los claveles.
Luces que en verso titilan.
Pasa sin ver el viajero.
Lo más bello entre colores.
Se extienden como manteles.
Sobre la fruta ambarina.
Sin poder mirar, ya ve.
La belleza que se extiende.
Pues el olor es tan fuerte…
Aunque no se ve, se siente.
Cuando se llena el vacío.
Se palpan niebla y rocío.
El amor, que no se ve.
Se percibe, tales fuentes.
Quien mira, pero no ve.
La belleza que se oculta.
En la sencillez que pasa.
Acompañando a los pasos.
Se va perdiendo lo bello.
Sin mirar, se pueden ver.
Lo que palpita y se escucha.
Son los trinos de los pájaros.
Mirando sin ver, camina.
Quien pasando por la vida.
La prisa le compromete.
Salva escollos, más no siente.
El amor que le acomete.
Lleva, sin saber, heridas.
En el verbo y en el alma.
La prisa, no le sostiene.
Pasa el amor, invisible.
Cual la brisa que acaricia.
Pasa, dejando semillas.
En el corazón, que anhela.
Y va dejando una estela.
En cada vida que sufre.
Es etéreo, pero vive.
En el ser, que ser quisiera.
Mirando, sin ver…
Las raíces de la tierra.
Que sustentan la belleza.
SOY LO QUE ESCRIBO Y LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME
Ángel L. Pérez ®
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23/08/2026

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