
ENMUDECE... Ya no entona el ruiseñor, sus trinos cuando amanece. Ni se apacigua el ciclón. No se oye aquella canción, que al sentimiento estremece. Ni cantan con viva voz, los grillos cuando atardece. Ni la caricia enardece. El viento sopla feroz, como queriendo romperse. Las caléndulas fenecen, de sed, si arrecia el calor. Y pensando en el amor, arde sin pausa la mente. Como sueña el soñador, cuando la magia aparece. Y cuando calla el gorrión, reina el silencio en la noche. De plata lucen los bosques. Y las sombras aparecen, como planetas sin sol. Y así, se oye el rumor, de las plantas cuando crecen. Habla, sin pausa, el amor. El dolor se aferra al hueso. Y la caricia al temblor. El verbo, como un poseso, busca el consuelo sin voz. Y sin volar el halcón, pía en el nido el polluelo. El caminante en silencio, oye al tiempo, que es tenor. Como palabras pululan. Como sonidos se pierden. En la inmensidad que abduce, lo que respira o sucum...