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  SIEMBRA ILUSIONES Sembrando ilusiones. Va el amor al llegar. Traje de lentejuelas. Viste en su despertar. Arrebatando el sueño. Deshojando emociones. Sembrando vidas nuevas. Va destapando sombras. De la luz, que le impregna. Y su nombre se nombra. Hasta en las pesadillas. Lleva nombre de vida. De la cuna se eleva. Más allá, sin reservas. Llena queda la noche. De su inmensa belleza. Arrebatando, al sueño. La paz que le sustenta. Y no quedan palabras. Para nombrar su esencia. Con las puertas abiertas. El silencio se colma. De alientos que enajenan. Y los suspiros bailan. Con las caricias ciegas. Y van sobrando comas. Faltando el aire a tientas. Cuando el amor es fiesta. Y, al quedarse entre luces. Mientras las aves cantan. Se desgranan los versos. Que, al dormirse, acompañan. Y el amor exultante. De aromas de poemas. Se endulza y te seduce. Ángel L. Pérez ® SOY LO QUE ESCRIBO Y LO QUE TÚ SIENTES AL LEERME https://www.poemas-del-al...
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  UNA NOCHE… Caminaba en silencio. Bañado por la luna. En su color cetrino. Se reflejaba el miedo. Y en su cansino andar. Lo que llevaba dentro. La humedad empapaba. Sus hirsutos cabellos. Y jirones de niebla. Rodeaban su cuerpo. Una lejana música. Templaba su jadeo. La noche está cerrada. Su corazón abierto. Abierto a cuchilladas. De dolor y de miedo. Transida su presencia. Su caminar incierto. Las notas penetraban. Como agujas de hielo. Y un dolor lacerante. Palpitaba en su pecho. La sonata macabra. De un tétrico concierto. En el denso silencio. Una noche de ébano. Pensamientos que danzan. Como alientos sin pecho. En los huesos el frío. Traspasando su centro. Una luz se adivina. Como un bello recuerdo. Se aproxima y se aleja. Aparece y se esfuma. Como un soplo de viento. El impacto, derriba. Su ya maltrecho cuerpo. Un estertor se escapa. Grito ahogado que muere. Antes de ser sonido. En la granada abierta. Del rojo contenido. ...
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  SIN DESCANSO... Como, aspas de un molino. Que, el viento libre, obedece. Así, al tiempo se doblega. La vida, que es pasajera. Del navío que la lleva. Va recorriendo caminos. Sin descanso, se defiende. Busca el ser, tener la suerte. De encontrarse, de encontrar. La vida, que se merece. Más, el camino es angosto. Frío, a veces, o es ardiente. Tiene que salvar los filos. De la muerte, del azar. Senderistas, que buscáis. La esencia de vuestro ser. Y, en el sinuoso andar. Cada paso es el saber. Del mundo, y su oscuridad. Herramientas, son los pies. Que, te llevan, más allá. Amores, que al paso salen. Para, al viajero, ensalzar. Con la aventura, que está. En cada huella que deja. La vida es una madeja. De sinsabores y dichas. Amor, que, de dentro, sale. Como, aspas de un molino. Que, al viento, libre, obedece. Va el caminante, al impulso. Del imparable destino. Nada ni nadie entorpece. Solo, el tiempo, que, difuso. Va señalando el camino. ...
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  LATIDOS... La vida gira sin rima. Cuando mengua el corazón. Y se apaga la pasión. Que, le mantiene con vida. Así, se pierde el amor. Que, entre latidos, se olvida. Hay amores que se ocultan. Pues nunca encuentran su sitio. Y ateridos, solo deambulan. Vagando sin un destino. Náufragos, como beodos. Sin otro amor, siempre solos. Corazones, que se olvidan. De su auténtico destino. Caminando, entre lo vivo. Y lo efímero, que imita. Con el alma en el camino. Vacío de amor y sin vida. Arrítmicos los latidos. Que, en el corazón, fenecen. Hojas secas, al socaire. Que, el furioso viento, mece. Latidos, tal, gavilanes. Volando, sin un camino. Corazón, que amando vaga. En dos mundos paralelos. Entre olvidados senderos. Sin encontrar quién le siga. Sin el calor de un amor. Que, haga posible su dicha. Latidos, que al ritmo, siguen. A otros latidos amigos. De la mano, los suspiros. Que, las dos almas emiten. Amor de amor, que palpite. Vidas, que ...
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  BUSCAR, BUSCAR… El verso entre dos verdades, busca, nadando, su sino. Busca un cuerpo que le acoja. Anhela vivir en él. Y dentro, con él soñando, buscar la rima perfecta. Que haga felices a ambos. Busca el marino, el destino, donde atracar su velero. Que dé vida y contenido, a su errática existencia. Busca un lugar, donde el ego, quede, en el fondo, perdido. Y que aflore la belleza, que de sentido a su sino. Entre dos sueños, quedó. Perdido entre dos segundos. Balanceando su existencia, como el columpio de un niño. Quedó entonces atrapado, creyendo que era su sitio. Perdió después su equilibrio. Y de esa guisa cayó, rodando en el precipicio. Busca el olor la nariz. Busca con ansia el perfume. Busca la esencia que llene, su transitar, de fragancias. Busca un poco de belleza. Que de saber revestida, le acompañe en sus andanzas. Busca el corazón, su doble. Persistente a su gemelo. Y busca vivir en el. Esperando que el gemelo, también, vi...
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  SOMBRAS... La oscuridad viene a verle. Va de luto y embozada. Más, transparente, translúcida. Pues, atraviesa a la vida. Unida a la luz, camina. Con paso armonioso y firme. Sombra oscura, que levita. Que, parasita y encubre. La claridad que palpita. Y la verdad, que se agita. En las grises realidades. Capa, para que se oculten. La oscuridad vino a verle. Con, tela negra, de lujo. En una tela de embrujo. Sabía, tétrica y nostálgica. Siempre presente, errática. Una noche, que se pierde. Pero, huye despavorida. Si el amor, se hace presente. Por las luces que, desprende. De su rayo, incandescente. El amor cubre, a la sombra. Cegador, que la disuelve. La oscuridad, viene a verte. Con su ennegrecido rostro. Pretendiendo, que te ocultes. En la sombra de sus pliegues. Mientras, se esclarece todo. Sí la luz, rompe su músculo. Amores entre las sombras. Plenos de versos y ósculos. Ángel L. Pérez ® SOY LO QUE ESCRIBO Y LO QUE TÚ SIENTES AL LE...
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  LAS MIRADAS... Miró, cómo mira el niño. Con la verdad en el semblante. Ojos, que miran sin trabas. Cuando, lo bello se mira. Con asombro y con las dudas. Mirada limpia, que abruma. Mira el mar al cielo azul Y el Universo le mira. A su vez, como un vigía. Mirando pasa la vida. Quien, sin ver, todo lo mira. El abismo, también ve. Se fue, mirando detrás. Con la mirada perdida. Perdida, en el más allá. Donde el recuerdo respira. Con los ojos del saber. Que, se fue, sin despedida. Hay miradas, que atraviesan. Gruesos muros, que las frenan. Y las hay, que levemente. Se posan, como una pluma. Hay miradas muy vehementes. Y miradas, que te besan. Mirando, quedó el jilguero. A sus hambrientos polluelos. Igual, que mira el hambriento. A las opíparas cenas. Del poder, que le desprecia. Hay miradas, que son versos. Miró, cómo mira el mundo. Como el amor cuando, mira. A lo bello que palpita. A, veces, con el reproche. De las causadas heridas. Ot...